Rosa

Rosa

Las vivencias en el Trabajo  me sorprenden. No hace mucho,  percibí delante de mí, una  materia casi imperceptible que estaba hecha de desagrado. Lo advertí  claramente. Eso me conmovió porque ignoraba que ello permaneciera vigente, después de lo amorosa y acogedora que me sentía. 


Me di cuenta  que la energía del propósito que estaba trabajando: “llevar el Amor a la práctica”,  operaba  en el momento justo, para el cual ya estaba preparada en el proceso del propósito. No era un acontecimiento negativo sino muy al contrario, un acontecimiento de consciencia con el que me había hecho el obsequio de verlo el observador. Ello fue una puesta a punto, un aviso de la zona sin tiempo, para lo que había de sucederme.

Cuando me ha llegado la noticia sobre el contenido de la encíclica del Papa, editada el 18 de junio de 2015, he podido constatar las coincidencias que me unen a su manera de ver el mundo. Estas coincidencias de pensamiento están ya dando fruto en la acción de unirme a otros movimientos que luchan con determinación para transformar la degradación del planeta, en el que sin duda estamos incluidos todos los seres que formamos parte de él. Me siento muy conectada con el discurso del Papa. Esta encíclica versa sobre “El cuidado de la Casa Común” y  pide una mayor transformación para abordar la degradación ambiental.

Éste es otro aspecto muy interesante del trabajo. Cuando uno trabaja interiormente, porque verdaderamente lo siente así, porque esta demanda le nace de dentro, ha de saber que no es uno mismo quien en realidad inicia el trabajo sino que ese trabajo nace o se origina en lo Superior.

“Yo no puedo actuar nunca de un modo distinto al modelo que hay en mi conciencia. Mi conciencia es el patrón de comportamiento. Por esta razón, muchas personas no entienden por qué en la vida siempre tienen dificultades con unas determinadas personas o situaciones; actúan con buena voluntad, pero no saben por qué razón empieza a armarse el lío de siempre.