PILAR LOURDES

PILAR LOURDES

Cuando queda muy poco para que se inaugure en Ávila el primer Congreso de ADCA sobre Antonio Blay, puede ser oportuno recordar aquí a Santa Teresa de Jesús y sus famosos grados de oración descritos en “El Libro de la Vida” el primero que escribió y que se considera el más espontáneo y fresco, fiel reflejo de su personalidad y de su experiencia humana y sobrenatural.

Teresa Sánchez de Cepeda Dávila y Ahumada (1515-1582), escribió inicialmente el libro en 1562 en una edición que se perdió, pero volvió a escribirlo de nuevo tres años después, basándose en el texto inicial. El libro se publicó varios años después de su muerte y fue estudiado hasta por la inquisición. Es una biografía, interna y externa, que además de describir acontecimientos mundanos, relata sus experiencias espirituales y enseña a orar. Porque parece ser que Teresa de Jesús experimentó la oración como un camino de aprendizaje, siendo consciente de los pasos que fue dando, el trabajo que tuvo que realizar y la gratitud con que Dios la acompañó.    

La doctora María Isabel Rodríguez Fernández ha sido invitada a participar como ponente en el congreso de ADCA que está previsto celebrar en octubre del 2018. Es doctora en Medicina y Cirugía por la Universidad Autónoma de Madrid, médico Psiquiatra y Master en Psicoterapia por la Universidad Autónoma de Madrid.

Además de realizar labores docentes en otras instituciones (Universidad Pontificia de Comillas, etc.), me llamó la atención saber que coordina la Cátedra Edith Stein: Antropología, psicología y espiritualidad de la Universidad de la Mística (Ávila). La finalidad de esta cátedra es dar a conocer las diferentes perspectivas antropológicas, dentro de la psicología, que superan visiones reduccionistas e integran la dimensión espiritual.

Mientras visitaba Ávila para realizar algunas gestiones de preparación del Congreso de ADCA que celebraremos en 2018, visité el Centro de interpretación del Misticismo y me quedé impresionada, además de por el espacio en sí, por la belleza de las palabras con que me invitó a recorrerlo un pequeño folleto turístico que cayó en mis manos y cuyo texto traslado aquí para vosotros. Espero que os guste.

“El Centro es una propuesta singular que muestra a un tiempo la complejidad del misticismo y, paradójicamente, su profunda sencillez. Cada parte tiene su contemplación y lectura propias… El centro muestra, pero también sugiere, invita, desafía… Se debería entrar en él como quien entra en su propia alma: buscando algo y buscándose a sí mismo. Tal es su propuesta, porque tal es la mística: una búsqueda, una exploración, un encuentro y finalmente, una creación personal.

¡Amigos!. Tengo la gran alegría de informaros de que ADCA está embarazada. Si bien el cortejo amoroso comenzó en el mes de octubre pasado, es ahora cuando podemos asegurar, tras las primeras ecografías, que existe la esperanza de que el embarazo avance sin problema.

Es un niño y se llama “Congreso”. Su gestación será bastante larga, más parecida a la de una hembra de elefante que a la de una mujer, pero es debido a que las elefantas son muy pacientes y saben que sus bebés necesitan mucho tiempo para formarse dentro de ellas, porque cuando nacen son grandes y capaces de ponerse pronto de pie para recorrer su camino.


Así espero que sea nuestro bebé. Un hijo gestado pacientemente, con mucho trabajo y más de una dificultad, pero grande y fuerte al nacer y generador de muchas bendiciones para ADCA, su esforzada madre.

El niño del que hablo es el congreso que ya fue anunciado en la pasada asamblea de octubre y que desde entonces ha formado parte de la carpeta de trabajo de la nueva junta directiva, que se estrenó en su andadura con un compromiso realmente difícil de asumir, pero que hasta la fecha ha trabajado mucho y bien por conseguirlo.

Ayer regresé a casa después de hacer el Seminario de interpretación del Evangelio según la línea de Antonio Blay con Jordi Sapés, en la Abadía cisterciense de San Isidro de Dueñas y estoy conmocionada. Esa es la palabra que venía a mi cabeza para definir cómo me sentía al salir de allí. Y como soy muy "fina" y quería contároslo para haceros llegar la frescura de mis impresiones, he buscado en el diccionario el significado de la palabra y he encontrado que "conmoción" es el movimiento o perturbación violenta del ánimo o del cuerpo. Así que ahora, puedo decir de verdad que me sentía conmocionada.