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Saturday, 02 June 2012 11:15

La sencillez del niño que una vez había sido

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La mayor parte de nuestros pensamientos, emociones y acciones se produce en un nivel subconsciente  que no percibimos a no ser que lo observamos expresamente.  Por ejemplo, no prestamos atención a los movimientos que hacemos para caminar. 

Pues bien, con los pensamientos sucede lo mismo. No nos damos cuenta de que cuando salimos de casa para ir al trabajo, pensamos donde está el trabajo. Y que, a la vuelta, recordamos donde está nuestra casa.  La existencia de esta clase de pensamientos sólo se pone de relieve cuando se produce una anomalía, como la amnesia. Si sufro un accidente que me causa amnesia transitoria, lo único que sabré es que soy yo; pero no recordaré nada: ni como me llamo ni donde vivo.  Es una de las maneras  de quedarse sin personaje.

Existe una película: A propósito de Henry,  dirigida por Mike Nichols y protagonizada por Harrison Ford, cuyo argumento se basa justamente en este tema:  Henry es un abogado de gran éxito y escasos escrúpulos. Sin dejar de mantener una apariencia de familia feliz, tanto él como su esposa se son infieles, y sus relaciones con su hija son prácticamente nulas. Un día Henry baja a comprar tabaco al supermercado, se produce un atraco; y recibe un disparo que le provoca  graves daños cerebrales. No recuerda nada de su vida anterior, supuestamente exitosa y feliz; tiene que aprenderlo todo como un niño pequeño: hablar, leer, comportarse en público... Total que acaba siendo un hombre nuevo; nunca mejor dicho, porque el que se encarga de enseñarle todo esto es un humilde empleado negro del hospital, que es todo corazón.

Esta es una de las sorpresas que nos da el Trabajo. El personaje supone que cuando encuentre lo Superior será extremadamente inteligente y poderoso; y lo que descubre es la sencillez del niño que una vez había sido. Todo lo demás sobra, es falso, es apariencia.

Y es porque nos liberamos de todos estos pensamientos que hay en el subconsciente, algunos claramente erróneos; la mayoría, parciales o incorrectos. Tenemos la oportunidad de verlos y prescindir de ellos. Así podemos liberarnos de todas las estupideces que nos habíamos acostumbrado a cometer para salir adelante.

Hay quien tiene miedo de quedarse sin recursos; pero entonces baja Dios misericordioso a echarnos un cable. Y no viene con rayos y truenos (eso lo reserva para asustar al personaje) sino en forma de un humilde empleado negro que es todo corazón.

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