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Friday, 31 May 2019 08:00

Desarrollo de la inteligencia Featured

Written by  Mª Pilar de Moreta
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Veamos ahora lo que debe hacer una persona que tiene un problema de inteligencia.
Yo le diría, en primer lugar, que deje de pensar en su inteligencia, que deje de pensar en si es o no inteligente, en si es más o menos inteligente que los otros. Pero que, en cambio, se interese inmediatamente por la verdad, por la comprensión, por la verdad de las cosas, de las situaciones, de las personas, por la comprensión de sí mismo, que no se preocupe de su inteligencia, porque esto le hace más estúpido que los demás.

La inteligencia ha de ir directamente a lo que es su objeto único, la verdad. La base de la inteligencia es la capacidad de mirar mentalmente, de una manera directa, las cosas, las ideas, las personas, tratando de penetrar su interior, su significado.

Así pues, yo le aconsejo que no confíe demasiado en sus razonamientos, ni tampoco en los de los otros. Trate, más bien, de mirar y de ver las cosas por sí mismo. Aíslese y practique silencio mental. Éste es uno de los medios más poderosos a nuestro alcance para ahondar, aclarar y aumentar en potencia nuestra capacidad mental.

La verdad de cualquier cosa es algo que nunca se posee del todo. Por lo tanto, hay que estar mirando siempre de nuevo las cosas, las ideas, las personas, para descubrir nuevos aspectos de la verdad. Que yo nunca me crea que ya sé cómo es una persona o cómo es tal asunto, porque éste es el límite de la propia inteligencia.  Equivale a decir “mi inteligencia sólo llega hasta aquí”.

La inteligencia es algo que se va revelando progresivamente, y en el momento en que uno cree que ya sabe algo del todo automáticamente limita su capacidad de descubrir.
Hay que cultivar, pues, esa actitud de sencillez mental por la cual yo digo: “sí. En este momento yo veo las cosas de esta manera; pero es posible que las cosas sean, además de otras maneras, y voy a tratar de descubrirlas”.

Cada vez que me pronuncio definitivamente sobre una persona, cada vez que catalogo a otro con unas cualidades o defectos, estoy yo mismo poniéndome unos límites, una barrera, para descubrir de veras la persona, o una idea, o la posibilidad que encierra un asunto.
Otra cosa importante: que, de vez en cuando, suelte todas las ideas al mismo tiempo. Y, entonces, mirándolas un poco así de lejos, pruebe a reírse de ellas de la misma manera que uno se ríe de algo muy infantil, pero que en ciertos momentos uno toma muy, muy en serio.
 
Hay algo en nosotros que está por encima de todas nuestras ideas cuando las podemos mirar como relativas, y no hay nada mejor que reírse para descubrir esta relatividad. La persona que vive trágicamente sus ideas es la persona que está totalmente hipnotizada por un modo particular, temporal, accidental, por un aspecto de la verdad. Cada vez que uno se agarra, que cristaliza en un aspecto de la verdad, se incapacita para descubrir algo más de la verdad, tanto en lo que se refiere a sí mismo como lo que atañe a cualquier cosa.

Medite también sobre el hecho de que la verdad, la única verdad de todo está en la Mente Universal, es la misma Mente Universal, que la verdad no está en los productos de nuestra pequeña mente personal. Ábrase, en una demanda sincera de la verdad, bien sea de una cosa, de un asunto, de una situación determinada, a esa Mente Universal y quédese en silencio receptivo hasta que esa Mente superior se manifieste en forma de intuición, dándole la respuesta.

La intuición está siempre disponible. Pero solamente podré tener acceso a ella cuando para mí sea más importante descubrir la verdad que defender mis ideas, afirmarme en mis ideas, en mi amor propio. En el momento en que estoy más interesado por la verdad que por mi modo de pensar, aparece, como un rayo, la verdad brillando en mi mente. Esto es la intuición.
Para crecer en inteligencia y en comprensión son también de gran ayuda, como veremos a continuación, algunas cosas que parecen no estar relacionadas directamente con la inteligencia.

Primero. Favorece el desarrollo de la comprensión el lograr vivir en paz con uno mismo, con los demás y con Dios.

Segundo. Que, junto con una mirada siempre despierta y penetrante, exista en mí un sincero afecto y cordialidad hacia la persona con la que estoy hablando. Que no crea que voy a comprenderla mejor si la miro como si yo fuera una máquina de rayos X. Mi mente, sí, pero también mi corazón, mi sensibilidad, son medios de conocimiento en profundidad de la persona. Por tanto, cuando aprenda a estar frente a los demás no única y exclusivamente con mi mente atenta, lúcida, penetrante, sino también con mi corazón abierto y con una actitud cordial concreta hacia ellos será cuando descubriré que les comprendo más y más.

Tercero. La seguridad y confianza en mí mismo son también factores absolutamente esenciales en el manejo de la mente y en el descubrimiento de la verdad, siempre y cuando esta seguridad y confianza sean el resultado de que yo me vivo en algún grado a mí mismo, y no solamente el producto de una idea de mí.

Es decir, que yo he de haber realizado, un poco por lo menos, eso que quiero decir “yo soy”. Esta fuerza interior, esta seguridad se comunica entonces a la mente en una actitud de mirada certera, de mirada decidida, en una actitud de ir a por la verdad directamente. Cuando en mi hay esa confianza, esa potencia interior, desaparece la incertidumbre en el mirar, en el tratar de comprender.


Creatividad y plenitud de vida
Antonio Blay

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