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Miércoles, 02 Enero 2019 18:51

Participar en la preparación del Congreso

Publicado por  Jordi López
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El pasado mes de octubre, ADCA organizó en Ávila el I Congreso de la Práctica de la Obra de Antonio Blay. Durante tres días, la Universidad de la Mística se llenó hasta la bandera de los aproximadamente 300 congresistas que asistieron a conferencias, talleres vivenciales, comunicaciones orales, mesas redondas, exposiciones orales y a una representación teatral.

Me había incorporado al grupo de trabajo de organización del Congreso aproximadamente un año antes. He de reconocer, sin embargo, que no confiaba realmente en que el evento fuese a tener demasiado éxito. De hecho, recuerdo decirle a Jordi Sapés que dudaba mucho de que más de 50 personas fuesen a asistir al mismo.

Afortunadamente me equivocaba. Viví la preparación del Congreso de dos maneras muy distintas.

La primera, sobre todo al principio, dormido. Lo veía como una carga de trabajo que se añadía al que ya tenía. El personaje, que lo que quiere es tener cuantos menos “problemas” mejor, se resistía a invertir su tiempo de forma altruista en un proyecto ajeno que iba a tener poco éxito.

Afortunadamente, a base de un Trabajo de presencia, de estar yo en la situación, de ser consciente de estar poniendo mi inteligencia, amor y energía y de desoír al personaje que se iba quejando a regañadientes, esta tendencia fue invirtiéndose. Empecé a vivir el Congreso despierto. Como aquél que con varias zancadas se impulsa en un patinete, experimenté que la propia inercia me envolvía y alentaba. Empecé a sintonizar con la visión, entusiasmo y dedicación intensa de los miembros del equipo organizador. Y a trabajar más y más a gusto.

Las fechas del Congreso se acercaban, las inscripciones iban en aumento de forma exponencial y la Universidad de la Mística empezaba a ejercer, desde la lejanía, un magnetismo creciente. Estaba entusiasmado. Además, recibí una muy buena noticia: mi padre me confirmó que asistiría al Congreso. Los primero libros de Blay me los había recomendado él. Siendo yo un pre adolescente, le recuerdo viniendo a mi habitación y recomendándome unos libros de los que yo no entendía nada, pero la semilla ya estaba plantada, una semilla que está germinando muchos años después.

Que mi padre fuese a ir al Congreso, que lo pudiésemos vivir juntos, compartiendo habitación, era  la culminación de un proceso de reconciliación que tuvo su inicio hace unos cinco años y que tiene mucho que ver con el Trabajo también. Después de un alejamiento patente entre él y yo que se extendió desde mi adolescencia hasta bien entrados mis treinta (ahora tengo cuarenta), el Trabajo ha ido cuajando progresivamente tanto en mí como en mi relación con él. Allí donde antes había exigencia por mi parte, demanda de que mi padre fuese distinto de como era, allí donde yo le echaba la culpa por esto o por lo otro, empecé a poner comprensión y amor. Cambió mi visión sobre él, empecé a no pedirle nada, a no exigirle nada, a no esperar nada, ni siquiera a que aprobase mis decisiones o que le gustase como yo era.

Empecé a verle como una manifestación de la inteligencia, amor y energía de Dios, como una persona que, como todas, ha tomado y toma sus decisiones lo mejor que puede en función de las experiencias vividas y de la propia visión de la vida. Este no querer nada, no esperar nada ha hecho que viva todo lo que surja en nuestra relación como un regalo, lo que sin duda ha supuesto un cambio muy importante. El mérito no es sólo mío, sino de los dos, ya que él también ha puesto de su parte, y mucho, aportando su máximo también.

Llegó el Congreso y lo viví intensamente. Solo tuve que sumarme a la inercia y atmósfera envolventes del mismo. El ambiente que allí se creó, el trabajo codo a codo con los compañeros, la satisfacción de ver unos resultados muy encima de los esperados, conocer a personas muy interesantes, el poder compartirlo con mi padre,... fue todo muy gratificante.

Volví a casa lleno de energía y muy alegre. Todo lo que puse sobre la mesa, me lo llevé multiplicado. Agradezco la oportunidad que se me brindó al invitarme a participar en el mismo, así como la ayuda de los compañeros, de todas personas que colaboraron en la organización del mismo y de todos los asistentes que lo hicieron posible. Gracias a todos.

Leer 2023 veces Modificado por última vez en Miércoles, 02 Enero 2019 19:04

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