ADCA

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Hacía años que buscaba y rebuscaba por todo este mundillo espiritual. Leía libros, asistía a conferencias, hacía cursos y ansiaba encontrar algo más. Al principio todo era nuevo, pero con los años me di cuenta que todos decían lo mismo y me estaba cansando, ya nada de todo esto tenía sentido para mí, porque nada en mí cambiaba. Buscaba alguien que me dijera algo nuevo, que fuera un poco más allá. El personaje se divertía de lo lindo porque conocía cosas que muchas personas ni se preguntaban y eso lo hacía sentir diferente. Pero en el fondo sabía que había algo más, que tenía que haber algo que fuera más real, más sencillo y que no iba por buen camino.

Es muy importante que el Trabajo se traslade a la vida cotidiana. Sea cual sea el lugar que nos haya tocado ocupar en nuestra existencia, podemos y debemos ser un referente de la  conciencia para todas las personas con las que tratamos.

En mi caso, he llevado el Trabajo a mi ámbito laboral: la sanidad pública, organizando unos talleres para personas con fibromialgia: he resumido y adaptado los cursos y talleres que nosotros hacemos habitualmente para estas pacientes, concretándolo  en diez sesiones de hora y media. Puesto que es una experiencia  muy novedosa, por no decir transgresora en mi entorno profesional;  me  planteé evaluar sus resultados a través de test  y  cuestionarios que me ha permitido realizar un estudio objetivo.

En la primera parte de este artículo dijimos que el Yo Experiencia es el nivel de conciencia en el que uno vive la existencia como un estímulo constante y ejercita sus capacidades esenciales (energía como capacidad de hacer, amor como capacidad de amar e inteligencia como capacidad de ver) en todo momento y de forma consciente. 

Lo habitual es que, por la educación en general y las tendencias familiares en particular hayamos ejercitado poco uno o dos de los tres centros, una o dos de nuestras capacidades. Pues ya de niños empezamos a pensar que en ciertos ámbitos de la realidad es mejor no meterse por que el ridículo personal está asegurado.

Las capacidades esenciales del ser humano son capacidad de hacer, capacidad de amar y capacidad de ver. 

Estas capacidades se ejercitan sin problemas cuando uno es niño. En esos primeros años de vida el niño vive lo que Es sin demasiadas resistencias: es espontaneidad pura y fluye con la realidad de manera natural.

Pero, poco a poco, y de forma sutil, estas capacidades van quedando enterradas por la educación recibida; “preocúpate por los demás y los demás se preocuparán por ti”, “tienes que ser alguien de provecho”, “Cuidado con esto, cuidado con lo otro”. Una serie de directrices que nos hacen poner toda nuestra atención en el exterior de manera permanente, y en consecuencia olvidarnos de nosotros mismos. A partir de entonces la capacidad de ver, la capacidad de amar y la capacidad de hacer dejan de ejercitarse de una manera personal.

Con cierta frecuencia, todas aquellas personas que llevamos a cabo este trabajo interior nos encontramos con momentos en que nuestros esfuerzos en despertar, en profundizar en el centramiento, o en entender determinado texto de filosofía, por poner algunos ejemplos concretos, no dan los frutos que esperamos, y mucho menos cuando los esperamos. No hay manera de tomar conciencia de nosotros como sujeto al oír un despertador, los focos de energía, amor e inteligencia son como mucho algo muy difuso en algún lugar de nuestra espalda y no damos con una explicación apropiada a tal pregunta sobre tal filósofo.  

Una de las aportaciones más importantes del trabajo de Blay se resume en la frase “somos un potencial infinito de energía, amor-felicidad e inteligencia”. Podríamos decir que esta es la frase que resume de forma más adecuada todo el magnífico legado de Blay. Esta afirmación se puede trasladar a todo cuanto hay si observamos la vida que nos rodea. A la energía, amor-felicidad e inteligencia tenemos que encontrarle un significado más profundo del que estamos acostumbrados para entender que estos atributos están por doquier en todo cuanto existe.

Como dice Paul Éluard: hay muchos mundos, pero están en este. La realidad no es igual para todos, depende del nivel de conciencia que tenemos. Y esto afecta a las interrelaciones que establecemos con los demás. Cuando estamos en el personaje vemos a los demás como posibles amigos: algunos, y como probables enemigos: la mayoría. Cuando estamos situados en el yo experiencia, los demás son una curiosidad a investigar y una posibilidad para ampliar y compartir nuestro mundo. Y cuando nos encontramos en un nivel superior, los demás constituyen una parte de nosotros.

Empezamos de una manera modesta, sencilla, pero eficaz. Cuando yo inspiro, he de aprender a ser consciente de esa inspiración. Esa inspiración me conduce hacia dentro, pero llega un momento en que esa inspiración se detiene, se acaba. Yo he de procurar seguir ese movimiento yendo hacia dentro, y un poco más adentro de ahí donde termina la inspiración. Por unos instantes estaré en una zona de vacío; luego surge la espiración. Yo he de estar atento y tratar de adivinar ese instante que antecede al movimiento de espiración. Es decir, que he de utilizar ese movimiento natural de inspiración y de espiración como soporte para que mi atención, mi conciencia, se profundicen, y lo hagan hasta un punto, hasta una zona más allá del fenómeno, más allá del movimiento, más allá de lo que yo soy normalmente consciente.

 ¡Y cuántos prejuicios sobre el modo de ser de determinadas personas, sea por su lugar de nacimiento o por su profesión, o simplemente, porque han hecho ciertas acciones que reprobamos! ¡Cuántas opiniones, criterios y juicios cuyo único fundamento consiste en que siempre se nos ha dicho, sin más, que tal cosa ha de ser de esta manera y no de otra! Todo esto es sugestión pura. Sugestión involuntaria e inconsciente.

 

Hola.

Para este mes de septiembre os propongo un texto del libro La realidad, en el que Antonio Blay nos plantea un tema que a primera vista nos puede descolocar un poco: ¿Qué es, para nosotros, la realidad?  ¿Cómo se conforma nuestra noción de realidad? Las reflexiones que Blay nos propone con sus palabras, como siempre, van más allá de una especulación teórica y aporta una vertiente operativa muy importante.

Tras la sorpresa inicial que nos puede sobrevenir al leer este texto, nos podemos plantear, entre otras, las siguientes preguntas.

Si queremos poner en práctica  esta visión de la realidad que nos propone Antonio, ¿por dónde creéis que tenemos que empezar?

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